Una crisis de 450 millones

La crisis económica y el mercado taurino del Sur de Europa

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Un análisis a la crisis del mercado taurino en el contexto de la crisis sanitaria y económico del covid-19. ...

El descenso de la actividad económica provocado por la crisis del covid-19 ha sido especialmente acusado en aquellos sectores que tienen más dificultad para adaptarse a un contexto sanitario marcado por la aversión al contacto interpersonal. Tanto las recomendaciones sanitarias como las actitudes de los consumidores dan pie a un contexto empresarial que dificulta enormemente la reactivación de determinadas industrias.

En España, Francia o Portugal, el sector cultural figura entre los más golpeados por el parón productivo que ha supuesto la crisis del coronavirus. Para entender mejor lo que esto supone, merece la pena evaluar los principales indicadores de actividad del sector taurino.

La Fiesta de los toros tiene un enorme arraigo en España y Portugal, pero también en las regiones del Sureste y el Suroeste de Francia. Cada año, España celebra 1.500 festejos taurinos en plaza y otros 18.000 en las calles.  En Portugal se organizan 200 espectáculos del primer tipo y otros 1.000 del segundo. Francia aparece en tercer lugar, con más de 100 eventos mayores y varias decenas de celebraciones populares.

Como es lógico, estas abultadas cifras de actividad tienen un impacto notable en la economía de las localidades que acogen estos espectáculos. Madrid, Sevilla o Pamplona en España, Lisboa en Portugal, Arlés y Nimes en Francia… El tirón del circuito de élite arrastra decenas de millones de euros, beneficiando también a la hostelería, la restauración, el transporte, el comercio y otros negocios indirectamente vinculados con el toreo.

Sin embargo, el covid-19 ha golpeado duramente al toreo, cuya actividad se ha desplomado a consecuencia de la crisis económica y las restricciones sanitarias. Según los indicadores adelantados que presenta un informe de la plataforma especializada La Economía del Toro, el mercado taurino español ha reducido su actividad un 84%, porcentaje idéntico a la caída registrada en Francia. Las cifras para Portugal, facilitadas por Protoiro, saldrán a la luz a final de año, pero se esperan cifras similares.

El citado informe calcula que, en España, el número de plazas con actividad ha bajado de 376  a 77 entre los años 2019 y 2020. Si la prensa especializada reseñó 800 espectáculos el pasado año, este curso apenas se han notificado 130 funciones taurinas.

Según La Economía del Toro, “uno de los rasgos más llamativos de esta temporada taurina tan atípica es que el grueso de los festejos celebrados han sido televisados. De los 127 festejos rastreados, 86 se han emitido a través de la pequeña pantalla, frente a 41 en los que no hubo presencia de las cámaras”. ¿A qué se debe la intensa presencia de la televisión en un año con tan poca actividad sectorial? La clave está en el desplome de la taquilla. En promedio, la venta de entradas genera alrededor del 80% de los ingresos del sector. Sin embargo, las restricciones sanitarias han limitado enormemente el número de entradas que pueden salir  a la venta, de manera que la retransmisión televisiva de estos espectáculos ha sido crucial para compensar, en parte, esa caída. Se estima que la televisión ha estado presente en casi el 70% de los festejos celebrados en España, lo que supone una inyección de entre 20.000 y 100.000 euros por corrida retransmitida, dependiendo del canal y

Incluso en Francia, donde la presencia de las cámaras no es tan habitual, vemos que las principales Ferias se han celebrado gracias a las retransmisiones televisivas. Es el caso de Arlés o Nimes, que emitieron cinco de sus ocho espectáculos, generando así recursos adicionales para equilibrar las cuentas de ambos seriales.

Las pérdidas económicas

En España, la Unión de Criadores de Toros de Lidia ha comunicado que sus ganaderías perderán este año ventas por valor de 77 millones de euros. La Asociación de Ganaderías de Lidia estima que el descenso de facturación será de 12 millones. En total, el desplome que va a sufrir el campo bravo puede situarse en el entorno de los 100 millones.

Según datos de la patronal ANOET analizados por La Economía del Toro, la facturación anual del sector taurino se situó en 2019 en el entorno de los 500 millones de euros. Sin embargo, el drástico descenso de actividad observado en 2020 reducirá la cifra de negocios del sector hasta el entorno de los 50 millones de euros.

Ante semejante caída, el propio sector taurino ha activado su propio “plan de rescate”. Conocida como la Gira de Reconstrucción, esta iniciativa consiste en la organización de una veintena de festejos taurinos con el apoyo del canal temático Toros, integrado en la plataforma Movistar+. Cada festejo recibirá un promedio de 100.000 euros en concepto de derechos de retransmisión, para un total de 2 millones de euros, según ha explicado el diario El Mundo.

Los subalternos y ganaderos involucrados en el proyecto ajustarán sus honorarios, mientras que los toreros actuarán de forma desinteresada. De esta forma, una vez descontados los gastos de producción, se generará un fondo económico que, a través del trabajo de la Fundación Toro de Lidia, se ocupará de facilitar la recuperación del sector en 2021. La idea es emplear los recursos de la Gira de Reconstrucción para “tapar” el déficit de dar toros en estas circunstancias, de modo que la próxima temporada pueda propiciar un número mucho más elevado de festejos.

Así las cosas, asumiendo que la Gira de Reconstrucción genera un remanente de 1,5 millones de euros, esto permitiría inyectar 30.000 euros en el presupuesto de 60 festejos adicionales, lo que permitiría elevar casi un 50% la actividad del sector y facilitaría el equilibrio financiero de muchos festejos.

Los retos de 2021

El informe de La Economía del Toro, que valora positivamente el proyecto de la Gira de Reconstrucción, identifica cinco retos de cara a la reactivación sectorial en 2021:

En primer lugar está la cuestión sanitaria. Es preciso diseñar protocolos efectivos que aseguren la celebración de los festejos en un entorno seguro para los asistentes. Vale la pena subrayar, en cualquier caso, que ninguno de los espectáculos celebrados en 2020 han provocado un rebrote de contagios.

En segundo lugar está el problema del circuito de élite. Ahora mismo, reabrir plazas como Madrid se antoja imposible bajo la aplicación de los pliegos de explotación vigentes. Las empresas gestoras de estos cosos deberán reunirse con los propietarios de dichos recintos para renegociar las condiciones de gestión.

En tercer lugar está la falta de inversión por parte de las televisiones autonómicas de Castilla y León, Extremadura, Madrid o Murcia, que han abandonado las retransmisiones taurinas a pesar del compromiso con la Fiesta que supuestamente tienen los gobiernos de estas regiones.

En cuarto lugar está el problema de la falta de sostenibilidad financiera de los festejos celebrados en plazas de tercera o cuarta categoría. El Foro de Promoción de las Novilladas, que agrupa a los ayuntamientos organizadores del 75% de estos festejos, debería ser el principal actor a la hora de abordar esta reconfiguración.

En quinto lugar, el modelo de la Gira de Reconstrucción debe asentarse en 2020 para tener continuidad a partir de 2021. A través de un pequeño número de corridas benéficas o de festivales de cierre de temporada, pueden generarse recursos capaces de multiplicar la actividad taurina en la siguiente temporada.

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