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Polonia mala, Cataluña buena

Europa y su doble vara de medir

VMonte13 / pixabay.com

¿Qué ocurre cuando en una región de Europa se vota y el resultado de la minoría más grande va en contra de los ideales de la Unión Europea?...

Le solemos dar poca importancia a la participación de las regiones en la Unión Europea. Todos conocemos el Comité Europeo de las Regiones, pero cuando pensamos en Europa consideramos insignificantes las elecciones regionales. Sin embargo, esas elecciones nos afectan, y mucho, a todos los ciudadanos europeos.

Llevamos varios años viendo como la Unión Europea, la Comisión, el Consejo y el propio Parlamento Europeo atacan a Estados miembros porque difieren políticamente con la voluntad general de su pueblo. Por el contrario, en pocas ocasiones hemos visto como la Unión Europea se ha inmiscuido en las acciones de las diferentes regiones que forman Europa. 

¿Acaso hay una agenda escondida detrás de la Unión Europea que prefiere tener multitud de regiones en vez de Estados?

En menos de una semana veremos como una de esas regiones europeas celebra elecciones a su parlamento. El 14 de febrero los ciudadanos catalanes tendrán que ir a votar en un clima de inseguridad ciudadana, sobre todo, para aquellos que opinan diferente a la gran minoría. Una facción que lucha con tácticas de guerrilla urbana para conseguir una independencia de España. 

En alguna que otra ocasión la Unión Europea ha tenido que pronunciarse y dejar muy claro que una eventual independencia de Cataluña significaría la salida de la Unión Europea y que, además, Cataluña tendrían que cumplir los mismos pasos que cualquier otro país para volver a entrar dentro de la Unión Europea. Así nos lo han dejado claro desde diversos medios de comunicación como, por ejemplo, este artículo que se puede consultar aquí. No obstante, en ningún momento la Unión Europea ha dejado claro que siempre respetaría las intenciones y voluntades de sus ya miembros.

En los últimos días de campaña electoral en Cataluña hemos podido ver como esa gran minoría atacaba e intentaba callar a los partidos políticos que defienden la Constitución española y que piden la unidad frente a la división. Entre estos partidos políticos se encuentran Ciudadanos y el Partido Popular pero, sobre todo, Vox se ha llevado la peor parte. Hemos visto como estos grupos de personas que se llevan saltando la ley durante las últimas décadas han atacado física y violentamente al partido liderado por Abascal. Las imágenes impactantes que recoge el siguiente vídeo demuestran este tipo de agresiones.

La posición de la Unión Europea frente a esta vulneración de la libertad para poder participar en unas elecciones en paz debería haber sido contundente, con un claro mensaje de represalia. Pese a lo cual, no ha sido así. Al mismo tiempo que escribo este artículo, el Parlamento Europeo vuelve por segunda vez a rechazar hablar en el pleno sobre lo que está pasando en Cataluña; prima el silencio a la búsqueda de una solución contra la violencia ejercida sobre varios partidos políticos; violencia con la que se limita la libre participación en las elecciones de los ciudadanos que, muchas veces por miedo, se callan sus opiniones. Eso no es libertad de expresión. 

Como decía al comienzo del artículo, las regiones juegan un papel importante en la vida de los ciudadanos. Para muchísimos de los trámites que hacemos a diario son ellas nuestro interlocutor, especialmente en países como España, Alemania o Italia. Por ello, es muy sorprendente que los ataques siempre se hagan contra los mismos. Llama la atención que la Unión Europea sólo tenga palabras negativas para aquellos Estados que disienten con la línea marcada por Bruselas, pero no tengan palabras para aquellas regiones qué sistemáticamente utilizan los recursos públicos para socavar la ley. Cataluña, con la limitación del derecho a la libertad de expresión de una parte muy importante de sus ciudadanos que piensan diferente, es el claro ejemplo de este tipo de regiones. Los asuntos internos de un país no son competencia de la Unión Europea, pero la vulneración de las libertades de sus ciudadanos, sí.