
Hacia una Unión de la Energía más Eficiente y Sostenible
La Comisión Europea ha presentado recientemente un ambicioso plan de acción destinado a reducir los costes energéticos de los hogares y las empresas, completar la Unión de la Energía y aumentar la resistencia de Europa ante posibles crisis energéticas. El plan, estrechamente vinculado al Acuerdo Industrial Limpio, promete un ahorro global de 260.000 millones de euros para 2040, con un objetivo inicial de 45.000 millones de euros ya en 2025 y 130.000 millones de euros para 2030.
El principal objetivo del plan es abordar las cuestiones estructurales que determinan el aumento de los costes energéticos en Europa. Entre ellos figuran la dependencia de los combustibles fósiles importados y la integración incompleta del sistema eléctrico europeo. La Comisión propone acelerar la concesión de permisos para las energías renovables y las infraestructuras energéticas, reduciendo así los costes de producción y reforzando la seguridad del suministro. Actualmente, los consumidores europeos ya se benefician de un ahorro de unos 34.000 millones de euros al año gracias al mercado interior de la energía. Se espera que una mayor integración energética aumente estos beneficios a 40.000-43.000 millones de euros anuales para 2030. La Comisión Europea ha identificado tres componentes clave de actuación para que la energía sea más asequible:
Costes de redes y sistemas
Impuestos y tasas
Costes de suministro
Las propuestas concretas incluyen recomendaciones a los Estados miembros para que reduzcan los impuestos sobre la electricidad y faciliten a los consumidores el cambio a proveedores con tarifas más ventajosas. Además, la Comisión fomentará la celebración de contratos de suministro a largo plazo, reduciendo así el vínculo entre los precios minoristas de la electricidad y las fluctuaciones de los precios del gas. Otra intervención clave se refiere a la metodología de cálculo de las tarifas de red, para que reflejen realmente los costes del sistema energético, incentivando un uso más eficiente de las infraestructuras existentes.
Uno de los pilares del plan es la eficiencia energética, considerada un elemento clave para reducir costes a largo plazo. La adopción a gran escala de soluciones de ahorro energético podría generar hasta 162.000 millones de euros de ahorro al año de aquí a 2030. Para fomentar este proceso, la Comisión se propone colaborar con el Banco Europeo de Inversiones en el desarrollo de un sistema de garantías para reducir los riesgos de las inversiones en el sector energético. Se prestará especial atención a la promoción de aparatos y productos más eficientes, con una vida útil más larga, para garantizar beneficios concretos a los consumidores.
Un aspecto clave es la reducción de los costes del gas, que actualmente afectan significativamente a la competitividad de las industrias europeas. La Comisión reforzará la supervisión de los mercados de gas de la UE a través de organismos reguladores como ACER y ESMA, y se dedicará a buscar proveedores fiables y competitivos de gas natural licuado (GNL). Además, la UE pretende aprovechar su poder adquisitivo agregando la demanda de las empresas europeas para obtener condiciones más favorables en los mercados internacionales. Para completar la Unión Energética, la Comisión tiene previsto invertir en interconectores y en una red eléctrica más sólida, que facilite el comercio transfronterizo y reduzca las disparidades entre Estados miembros.
Al mismo tiempo, se promoverán iniciativas para apoyar la electrificación y la descarbonización de los sectores de la calefacción y la refrigeración. La digitalización del sistema energético será otro elemento clave para mejorar la eficiencia global de la red. Como ha destacado el Comisario de Energía y Vivienda, Dan Jorgensen, el contexto energético actual exige una actuación audaz y oportuna. El plan de la Comisión representa una estrategia ambiciosa para garantizar una energía más limpia, barata y eficiente, sin sacrificar la seguridad del suministro La Unión Europea confirma así su compromiso con la transición energética, equilibrando la necesidad de reducir los costes para las familias y las empresas con la de acelerar la transición hacia un sistema energético sostenible e independiente de los combustibles fósiles. El reto ahora será aplicar las medidas propuestas, afinando las herramientas reguladoras e invirtiendo en tecnologías futuras para conseguir una energía más accesible y segura para todos. Será muy importante colaborar para resolver el viejo problema de las facturas elevadas